Relatos desde el balcón # 4
Voy a cantar un corrido Si señores, voy a cantar un corrido sin agravio y sin disgusto. No, por cierto, lo que sucedió en Tres Palos, municipio de Acapulco, donde hará cosa de 100 años mataron a Simón Blanco, con implicaciones de cierta gravedad, pues era un gallito muy fino que el gobierno respetaba, y su muerte desató fenómenos sobrenaturales únicamente atruibuibles a la Providencia. Simón resultó ser un hijo desobediente, de ahí la tragedia. Su mamá se lo decía: Simón, no vayas al baile, pero eso era pura cobardía. Si se iba a morir, pues de una vez lo que se acabe. Era como una muerte anunciada, una crónica cantada. Cuando el león cayó en las redes de los Martínez, a nadie le sorprendió el desenlace. Algunos hechos no están muy claros, empezando por la hora del baile: las 2 de la tarde; pero puede que sea una costumbre acapulqueña. Al parecer, Andrés lo desarmó y Onésimo, que además era su compadre, vilmente lo balaceó. A los tres días de muerto Simón, los Martínez fallecieron...