Relatos desde el balcón # 3
La llegada de La Edad No me refiero a la cronología que, desde el instante en que somos concebidos, se mide en semanas y meses dentro del útero, y que, en el instante de hacer nuestra aparición en este mundo, contabilizamos en meses y años, del nacimiento a la muerte. Hablo de La Edad, así con mayúsculas, que es lo mismo pero no es igual, diría Silvio Rodríguez. Muchos, presentes y ausentes, hemos llegado a un momento en el que La Edad se hace manifiesta; un momento irremediable en el que nuestro cuerpo y nuestra mente saben instintivamente dejar de hacer y pensar ciertas cosas que hasta ese momento formaban parte automática e incuestionable de nuestra cotidianidad, y empezar a hacer otras que nos parecen más cuerdas o convenientes, más a tono con una realidad incomprensible que de pronto resulta ser la nuestra. No recuerdo en qué momento me empezó a preocupar caerme, ni cuándo opté por la comodidad de zapatos con tacón bajo. Sin perder mi estilo, mis gustos han...